¿Quieres aprender a hacer una salsa de tomate como las de toda la vida? Pues échale un vistazo a esta receta y vuelve a esos sabores de tu infancia.

Hay salsas riquísimas en nuestras estanterías con las que puedes preparar unas recetas de diez, pero como una salsa de tomate casera no hay nada. En nuestro blog de hoy os vamos a traer una receta paso a paso con la que podréis prepararla a lo grande e ir congelando y conservando para futuras ocasiones. La podréis utilizar sin problemas para unas albóndigas, pasta o como base para algún guiso al que le queráis dar un buen toque como un bacalao con tomate. ¡Pruébala!

Ingredientes

  • 2 kilos de tomate.
  • 2 cebollas blancas.
  • 2 ajos.
  • 100 ml. de aceite de oliva.
  • Sal.

Para esta preparación puedes utilizar los tomates que prefieras, pero para que te quede una salsa de diez, lo mejor es utilizar un tomate muy carnoso y maduro. Nosotros recomendamos prepararla con tomates de pera o Cherry, aunque en nuestra frutería puedes encontrar una gran variedad de tomates frescos de temporada que también os pueden servir como los corazón de buey o tomate rosa. Ahora hay un paso opcional que nosotros recomendamos realizar: escaldar los tomates para quitarles la piel y retirarles las semillas. Conseguiremos una salsa mucho más homogénea y sin nada que nos moleste. Una vez los tengamos listos, es importante cortarlos en trozos similares para que toda la cocción del tomate sea pareja. Cuando los tengamos cortados los dejaremos aparte.

Cortaremos en pequeños dados las cebollas y los ajos y empezaremos a sofreírlos a fuego medio con el aceite en la olla que utilizaremos en el resto de la cocción. Esto tardará un buen rato ya que necesitamos tener la cebolla y el ajo muy bien cocido, casi caramelizado con un buen toque de sal. Cuando lo tengamos listo, le incluiremos el tomate y lo dejaremos cocer la primera media hora tapado moviendo de vez en cuando. A partir de ese momento, destaparemos y bajaremos el fuego para que vaya reduciendo poco a poco. Cada cinco minutos iremos moviendo la salsa para que vaya incorporándose todo y quede homogénea.

De media tardaremos entre una hora y media o dos en tenerla bien reducida y lista para probar y dar el último toque de sal para ponerla al punto. Si la queremos un poco más fina es esencial nunca pasarla por batidora ni similar. Lo mejor será por un pasapurés y con eso mantendremos bien el color y la textura casera.

Si preferís darle algún toque de sabor como un punto picante o aromático, os recomendamos hacerlo aparte incluyendo en tus preparaciones un toque de hierbas frescas o un toque de guindilla.

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